El pasado mes de enero se celebro en Paradas (Sevilla) el IV Torneo El Señor de los Garbanzos organizado por la Asociación Sociocultural ChichiGarbanzo con la colaboración de La Guerra del Anillo. 24 participaron lucharon hasta el final por obtener la victoria total que finalmente consiguió nuestro compañero Anfalas. ¡Enhorabuena Campeón!
Hasta hace bien poco si hablábamos de miniaturas lo primero que nos venía a la mente era el clásico "trozo de metal". A nadie se le ocurría pensar en el plástico ya que las pocas cosas que había en éste material se parecían más a un juguete que a una miniatura, eran muy estáticas, todas iguales y normalmente de una solo pieza. Sin embargo, desde algunos años se ha venido produciendo una auténtica revolución que está cambiando el panorama miniaturil a marchas forzadas, debido también en parte a los avances tecnológicos que han entrado de lleno en el mundillo.
Games Workshop anuncia en su página web la salida de un nuevo suplemento de 80 páginas llamado Huestes de Batalla y nuevas miniaturas para el mes de mayo.
Karavatis vuelve a traernos un mes mas el resumen del contenido de la revista White Dwarf, en este caso la número 178 correspondiente al mes de febrero de 2010.
Corría el año 2763 de la tercera edad del sol y las cosas parecían empeorar para los pueblos libres de la Tierra Media. Los hombres se empezaban a ver amenazados por el renaciente poder de Sauron… el antiguo reino de Arnor ya completamente desaparecido era recordado nostálgicamente por los gondorianos y los dunedain sobrevivientes. Para los elfos, las cosas seguían igual, ya que ellos no se involucraban en los problemas de los demás y vivían sus vidas desconectados del mundo exterior a sus bosques. Para los enanos, las cosas tomaban mal camino; seguían con el rencor de la pérdida de su reino más grande a manos del temible Balrog y ahora Erebor durante el reinado del rey Thrór se empezaba a ceñir bajo un manto de oscuridad bajo la constante amenaza de las huestes de Rhun y los dragones de las Montañas Nubladas y de las Colinas de Hierro. Su único establecimiento estable y seguro eran las Montañas Azules, en donde vivían sin mayores problemas, en las antiguas ruinas de Nogrod y Belegost, ayudando como podían a sus compatriotas del este.