CAPITULO 2: EN BUSCA DE UN NUEVO DESTINO
Ya no había marcha atras, Eldor decidio ir mas alla de Gondor, a donde sus pasos le guiaran. Despues de alejarse de la colina donde había pasado la noche,divisó a lo lejos unos árboles; lo cual era muy extraño porque la zona que él pisaba era árida, sin apenas vegetación. Esto le dio animos a seguir adelante pues, comprobaba, que cada vez que más se acercaba había más y más arboles; no había duda, estaba ante un enorme bosque. Eldor sabía de la existencia de algunos bosques, de los que solo sabía que se desconocían las criaturas que allí habitaban. Eldor decidió entrar en aquel lugar frondoso, sin miedo a lo que allí encontrase. Su primera impresión no fue mala: abundante vegetación, lagos de agua, arbustos por todas partes..., así que siguió investigando. Apenas había señales de vida, acaso algunos pequeños pequeños insectos inofensivos. Poco a poco se fue haciendo de noche, para que terminase el primer día de Eldor fuera de su casa, de su familia, a la que no podía olvidar. Pero, mientras buscaba un lugar lo más cómodo posible para dormir, oyó a lo lejos algunas voces. Extrañado, camino hacia el lugar de donde provenian, sin saber lo que allí se encontraría. De repente divisó el lugar de procedencia de las voces: Era un campamento muy pequeño, con un par de tiendas, fuegos, y algunos animales muertos que, seguro alimentaban a los dueños del campamento. Estos eran un grupo de saqueadores rufianes, que, según pensó Eldor, habrían sido como él desterrados de sus pueblos por algún tipo de delito. De repente le vino una imagen a la cabeza, una imagen triste y desoladora: Se veía a el mismo, pero con el aspecto de aquellos rufianes, alimentándose de lo primero que pillaba.
-Yo no seré así,- se dijo Eldor.
Tras esto, se fijo en los bandidos, los cuales estaban agrupados en torno a un fuego; no eran más de media docena de hombres. Después de haberles echado un vistazo, se puso a escuchar su conversación:
-¡Que buen botín, ya vereis cuando se lo entreguemos a nuestro líder!,- dijo uno.
-¡Seguro que le encantará su nuevo esclavo!,-dijo otro
-¡Ya vereis cuando Orlu vea al chiquillo!,-dijo el más grande de todos.
Después de oir la convensación Eldor no entendió bien lo que querían decir, pero al echar un vistazo más al campamento, lo comprendió. Atado en el suelo, un joven se retorcía intentando escabar; no había duda, lo habían secuestrado.
Eldor se llenó de valor y decidió salvarlo; cogió su arco,una flecha y tensó la cuerda de el arma que Arcador y sus montaraces le habían regalado. Sin pensarselo dos veces disparó a uno de los secuestradores, al cual le impactó en la cabeza. Tras esto, el rufián cayó muerto. Sus compañeros se sobresaltaron y se levantaron, en ese instante divisaron a Eldor, el cuál ya tensaba el arco de nuevo, los rufianes cogieron sus armas (cuchillos, palos...) y se dispusieron a atacarle, pero este ya había disparado otra flecha, que impactó en el estómago de uno de ellos, haciendole caer. Ya solo quedaban cuatro; cuatro rufianes que corrían para atacar a Eldor, el cual dejó el arco a sus espaldas y cogió se espada. Un rufián intentó golpearle con un palo, pero Eldor interceptó el golpe, le rompió el arma, y le clavó su espada. Los dos siguientes, armados con cuchillos, cayeron con una rápida zancadilla de Eldor, que, al instante, procedió a darles muerte. Así que se preparó para el último combate.
Este último no era como los otros, era más grande y más musculoso que los demás; y estaba armado con una enorme espada; sin duda era el más fuerte de todos, y con diferencia.
Y así termina el segundo capítulo de La historia de Eldor, espero que os guste. Me gustaría mucho que me dieseis vuestra opinión.
Un saludo